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Guía MSK propone un acercamiento a una realidad que cambia las maneras de comunicar, y sobre la cual deben conocer artistas y productores

Las redes sociales digitales han impactado en todos los aspectos de la sociedad. Hoy convivimos en un mundo virtual y, como tal, asumimos patrones de comportamiento y consumo. En este escenario interconectado, nos apropiamos de las plataformas tecnológicas y las hacemos parte de nuestra cotidianidad, utilizándolas para disímiles objetivos, donde el ocio gana protagonismo y la música tiene reservado un lugar especial.

Según un estudio realizado en 2018 por la firma estadounidense de investigación y análisis MusicWatch, nueve de cada diez usuarios de redes sociales se vinculan a alguna actividad relacionada con la música o los artistas en estos espacios virtuales.

Destacan en ese panorama Instagram y Twitter, pues en ambas alrededor de la mitad de las personas seguían informaciones y nuevas entradas sobre artistas y bandas.

En Facebook, aunque los resultados son un poco menores, también es considerable que el 44 por ciento de los usuarios sigue cuentas o pertenece a grupos sobre estos temas, mientras que el 33 por ciento lee noticias diarias sobre música y sus figuras preferidas.

De acuerdo con búsquedas realizadas, en la semana del 19 al 25 de enero de 2021, con las etiquetas #music en Twitter se habían publicado 196 mil tuits, los cuales lograron alcanzar a 382 miles de millones de usuarios. 

Otras etiquetas usadas en esa misma red social reflejan fuertes vínculos con Instagram y YouTube, además de un interés marcado por las fotos y los videos, como tipo de formato preferido para consumir música.

Resulta interesante la representatividad de etiquetas como #NowPlaying, #Spotify, #SoundCloud y #Radio, que brindan una panorámica del amplio consumo online de estas plataformas. 

La mayoría de los emoticones utilizados muestran un sentimiento de “alegría” y “placer”, lo cual podría darnos una pista para entender el alto impacto de la música en este medio: nos hace sentir bien y así lo expresamos en las redes sociales.

La evaluación de los datos demográficos descubre a un público joven, entre 18 y 24 años, en su mayoría hombres, afines a la música, noticias de celebridades, redes sociales, arte y literatura. 

Según datos globales, hay mayor representatividad en países como Estados Unidos, Reino Unido, Japón, España, Canadá, India, Francia, Italia y Rusia.

Las estadísticas anteriores nos muestran un ambiente favorable para el consumo musical dentro del escenario de las redes sociales digitales, donde continúan ganando protagonismo los videos e imágenes. 

Otro enfoque fundamental que no debemos pasar por alto es la relación de los artistas con este medio. La tecnología nos legó la posibilidad de confluir en el mismo espacio que nuestros seguidores, escucharlos, informarlos, empoderarlos.

Ya no son “fans” distantes, ahora son “prosumers”, es decir, usuarios activos con un fuerte vínculo con la marca (artista) y, por tanto, se hace necesario un cambio de paradigma en la comunicación. Es momento de escuchar y no de distanciar, de promocionar y no de vender.

Ahora, ¿cómo asumen los artistas su autoridad en las redes sociales? ¿Cómo es su relación con sus seguidores: cercana o distante? ¿Gestionan ellos mismos sus cuentas o delegan en otras personas esa actividad? ¿Cómo están representados los artistas cubanos, dentro de este ecosistema virtual?

Son preguntas para reflexionar, tomar notas y trazar nuevas estrategias. En próximas publicaciones abordaremos estas aristas.

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