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Maykel Fonts

Guía MSK abre esta Ventana para permitirles asomarse al quehacer de artistas vinculados a la música.

Conocerán sobre ellos y lo que hacen en primera persona, pues nuestra publicación será solo el vehículo para el diálogo entre ustedes y los invitados. La sección trae en esta ocasión al bailarín, coreógrafo, profesor y músico aficionado Maykel Fonts, un cubano que a sus 44 años conquista los escenarios internacionales.

Mi nombre es Maykel Fonts y me defino como un cubano que salió a luchar fuera de los escenarios cubanos con su identidad, con la rumba que nos identifica. Fui parte del cuerpo de baile de Tropicana, aunque estuve muy poco tiempo en el cabaret, alrededor de un año y medio después de salir de la escuela de la institución, y desde hace 21 años estoy en Italia.

La rumba es lo que más he defendido, uno tiene que dar al público lo que te pide, lo que más le gusta o, tal vez, lo que ellos notan que defiendes con más amor.

Desde hace siete años soy parte del elenco de profesores de un formato que se hace internacionalmente: Dancing With The Stars (Bailando con las estrellas), y que en Italia se llama Ballando con le stelle. Soy el único extranjero y como cubano represento la parte latina, pero también hago todos los bailes del repertorio europeo.

He aprendido todo eso, el bailarín tiene que estar constantemente aprendiendo para seguir trabajando; eso me ha hecho tener mucha experiencia en diferentes disciplinas: tango, un poco de jazz, lindy hop, flamenco…, todos los géneros que no conocí en Cuba y que me han hecho un bailarín más completo.

Ello también me ha permitido incorporar un poco de esos elementos a mis bailes cubanos y crear el estilo de Maykel Fonts. Yo no bailo solamente una rumba, un son o una salsa cruda y básica, siempre trato de incorporarles algo que los internacionalice, de acuerdo con el público que lo va a recibir.

Si quiero bailar rumba con una fuerte identidad vengo al patio mío (La Habana) y la bailo en el Callejón de Hamel, en el Solar de la Cueva del Humo; pero mi objetivo fuera de Cuba es llevar la rumba a los grandes escenarios. Hay mucha gente que no la conoce y quisiera contribuir a que más personas la descubran y disfruten.

Quiero que se conozca el secreto que tiene nuestra salsa, porque en ese género que se cultiva en Puerto Rico, Venezuela, Colombia… está presente el guaguancó, por ejemplo. Hay muchas personas que aun cuando lo bailan no saben lo que están escuchando, y me he encargado de defenderlo todo el tiempo. Hay gente que me critica y dice que no bailo salsa, yo asumo la crítica, pero mis pasos de rumba y de afro los pongo donde quiera.

Nací en el municipio Plaza de la Revolución, al lado de la Universidad de La Habana, pero a los nueve años mi familia se mudó a la Habana Vieja, cerca de la Bodeguita del Medio. Allí, en el Solar de la Cueva del Humo, donde venían todos los rumberos, conocí a figuras como Juan de Dios, Chavalonga el caballero de la rumba, Miguel Ángel Fariñas y Luis Chacón, entre otros, de los cuales aprendí la rumba que empezó a formar parte de mi día a día. Sin saberlo, esa decisión de mi mamá de mudarse a La Habana Vieja fue lo que me dio la oportunidad de llegar adonde estoy hoy y representar a mi país y mi cultura.

Hay tres momentos significativos en mi carrera. Uno es la participación en la película Street Dance 2, porque me impulsó mucho, hizo que el mundo me conociera; la gran pantalla tiene mucha fuerza.

El segundo fue el video de Al final de la vida, con el maestro Alexander Abreu. Mucha gente que ya no se acordaba de la película me decía: “Tú eres el bailarín de Alexander”, y yo solo participé en uno de sus videos, pero esa producción recorrió mucho en el ámbito de la salsa, por los congresos, en las discotecas…, y en Cuba alcanzó el premio Lucas en la categoría de video coreográfico (2012).

Eso me impulsó mucho dentro del país, porque como he trabajado fuera, muchas personas no me conocían. Me dio la posibilidad de que la gente conociera el trabajo que estaba haciendo y cuál era la conexión que tenía aquí con artistas tan importantes como Alexander Abreu, Maykel Blanco y otros.

El tercer momento es el programa Dancing With The Stars. Llegar a la televisión italiana, al canal más importante: Rai; en un horario estelar que ellos llaman prima serata, que es el primer programa de la noche del sábado, y ser el único negro dentro de la televisión italiana, ha sido muy importante en mi carrera.

Soy un defensor del son, aunque no soy uno de los principales exponentes de esta disciplina, porque debido a mi edad y a mi entrada en el mundo del baile, no vengo con ese conocimiento de los grandes casineros, de los grandes soneros; yo soy un poquito más moderno. Pero sí busco la manera de poner bien alto la bandera cubana, y en lo que me toca, a la hora de enseñar en mis clases, siempre dejo claro que la salsa viene del son.

Hay una gran gama de colores en la música cubana que no se conocía hasta hace unos años y que ahora abre el camino en el ámbito internacional para que se reconozcan los aportes cubanos. La salsa no va a cambiar de nombre, tiene mucha fuerza, pero creo que ha quedado claro el origen de esa clave que la distingue.

La música es una de mis pasiones y, como todo bailarín, creo que pienso en ella también como una forma de quedarme en el escenario cuando llegue el momento en que físicamente ya no pueda hacerlo con el baile. Uno quisiera quedarse tocando una maraca, una clave, haciendo un coro, quedarse ahí disfrutando, formando parte… Hacer música es parte de mis sueños, amén de haber colaborado con Maykel Blanco en un tema hace unos años, y de otros proyectos de los que se ha hablado y que pueden estar en el horizonte.

Espero que acabe la pandemia para que se abra el mercado y puedan darse muchos eventos que quedaron en pausa. Me gustaría hacer un show con los Muñequitos de Matanzas a nivel teatral, pero eso depende de cómo se desenvuelva todo lo relacionado con el virus, que no se quiere ir ni con brujería.

Extraño mucho a mi tierra. Estoy en Italia, pero mi mente todo el tiempo está aquí. Trato de conectarme siempre, de quedarme bien pegado a mis tradiciones y defenderlas al máximo, por lo que quisiera tener siempre algún trabajo dentro de Cuba. Para no perder esa cubanía que nos representa y que es la que nos hace brillar a nivel mundial, tengo que volver a mi tierra y tomar mi transfusión. Eso es algo que siempre aconsejo a todos mis colegas, que no pierdan la cubanía.