Nuestras Noticias
HWM

El Festival se afianza en los escenarios digitales, en espera de volver a ofrecer la mejor música al aire libre

Comenzaba el año 2020 y parecía que la vida continuaría con su ritmo habitual, cuando una desenfrenada tromba pandémica tocó tierra oficialmente en Cuba en fecha tan temprana como el 11 de marzo.

Por aquellos días, el silencio se apoderó de cada resquicio antillano, pero tuvo su máxima expresión en la atareada capital, donde dejó en pausa a uno de los eventos culturales más representativos de Latinoamérica: el Festival Havana World Music (HWM).

Las circunstancias derivaron en otro de los tantos retos superados por los organizadores del evento, que este año también se reinventa en defensa de sus objetivos fundacionales: ofrecer espectáculos de calidad y promover el incipiente arte joven cubano.

“Havana World Music se fundó en 2014, pero el proyecto inicial era mucho más sencillo que el actual. Ha ido creciendo orgánicamente gracias al interés y las peticiones del público. Nunca nos hemos planteado un proyecto que no podamos abarcar, y hemos ido aprendiendo de nuestros errores para hacerlo cada vez mejor”, aseguró a Guía MSK Eme Alfonso, directora del HWM.

Para la intérprete, de carrera profesional diversa en estilos, el éxito de ese ajiaco de sonoridades reside en no violentar su dinámica y mantenerse fiel a la demanda del auditorio.

“Siempre hemos ido acorde con las sugerencias de nuestro público. Jugamos también con un poco de inteligencia a la hora de programar. No presentamos a músicos que no van en la línea del festival porque tenemos una audiencia especializada, y espera una calidad de nosotros que siempre tratamos de mantener”.

HWM fue uno de los primeros festivales en Cuba que dio al diseño un papel protagónico dentro del evento, como sello distintivo del resto de esas funciones.

“Si cierras los ojos y piensas en HWM, ves un cartel espectacular a nivel gráfico y a artistas interesantes que no conoces, pero que te dan ganas de ir a ver.

“Nuestros diseños se han expuesto tanto en espacios nacionales como de otros países, y han ganado premios importantes, de la mano de diseñadores como Edel Rodríguez (Mola), uno de los profesionales que más tiempo ha colaborado con nosotros”.

A decir de su directora artística, la cita que habitualmente hace converger culturas diversas en La Habana, durante tres días de cada marzo, tiene peculiaridades que impiden preservar la vida de las personas ante la COVID-19.

“Decidimos no hacerlo porque supondría cambiar mucho la estructura del festival. No es un espectáculo que puede entrar en un teatro, no es esa su dinámica. Siempre defendemos las actuaciones al aire libre, el movimiento de las personas. Tratamos de que sea como un paseo, donde se pueda ver a los artistas en escenarios simultáneos. Es toda una experiencia que no hemos querido violentar”.

Más allá de su atractivo por puestas en escena del más alto nivel, HWM destaca por sus eventos
colaterales y el empeño constante de promover a artistas noveles.

En ese sentido, resalta el concurso Primera Base, dirigido a bandas, solistas y/o productores, el cual mantiene su frescura y propuestas novedosas en tiempos de pandemia.

A partir del 2020, los trabajos de los participantes llegan a manos del grupo de profesionales que conforman el jurado de esa iniciativa, a través de las redes sociales.

Eme sostuvo que la migración al ciberespacio supuso un reto difícil para el equipo, pero permitió seguir adelante con el proyecto en situaciones extremas, como las actuales.

“Primera Base pasó de un formato live a uno digital, en el cual nos entendemos perfectamente entre todos. Los jóvenes manejan muy bien ese lenguaje de redes sociales y el concurso está dirigido exclusivamente a ellos.

“En estas dos ediciones online hemos ganado alcance, al romperse barreras espaciales que impedían gestionar materiales más allá de los que estaban en La Habana. Para el futuro intentaremos mantener ese híbrido entre lo ‘en vivo’ y ‘lo digital’”, indicó.

CORRIENDO HACIA PRIMERA BASE

Este año resultaron galardonados los proyectos de TóPop, en la categoría Juveniles; AndyKa & HTO, en el apartado de DJ Productor/a; Manuel Bas, en Mayores, y el Premio de la Popularidad, que se otorga desde la convocatoria del 2020, en esta ocasión quedó en manos de Isla Escarlata.

En 2019 se unieron los trabajos independientes de Andy Mendoza y Mario Ernesto Arteaga, integrantes de Andy Ka & HTO.

Su obra utiliza softwares de producción electrónica para mezclar ritmos, predominantemente originarios de Latinoamérica, como la Samba, el Funk brasileño y el Trap.

Por su parte, las producciones del cantautor Manuel Bas tienen influencias de Rock, Trova, Jazz y música cubana, entre otras.

“Este año llevé a Primera Base parte del trabajo que hago para mi próximo álbum. Fue una señal hermosa estar entre los nueve proyectos clasificados y haber ganado en mi categoría”, comentó Bas.

“El concurso garantiza oportunidades muy provechosas para los clasificados, entre ellas los talleres con personalidades de la industria, las presentaciones en el festival, y la grabación de un sencillo”.

“Trabajo en mi primer videoclip para promocionar el CD que estoy por terminar y meterle con todo a esa maquinaria que es presentar un álbum, proponerlo a disqueras y hacer mucho ruido en redes sociales”, añadió.

Un concepto Indie sobre la música que exponen es el esquema artístico de TóPoP, una banda holguinera de cuatro integrantes, que fusiona sonoridades alternativas con estilos como el Classic Rock, Funk, Electrónica y Country.

Para algunos, a la tercera va la vencida. A esa agrupación el éxito le llegó en su segundo intento por conseguir el premio Primera Base, en la categoría Juveniles.

“En el 2020 quedamos clasificados entre los finalistas del concurso; no ganamos ese año pero tampoco renunciamos a ello y regresamos en el 2021, con un nuevo material”, explicó Adrián (An) García, compositor y productor de TóPoP.

Entre los propósitos cercanos del grupo está la presentación, en DVD, de un concierto en el Teatro Eddy Suñol, de Holguín, donde tuvieron, entre otros invitados, a la Orquesta de Cámara, dirigida por el maestro Orestes Saavedra.

“Isla Escarlata es un proyecto musical que recién empieza. Estamos intentando hacer una música limpia, cargada de imágenes que trasmitan sentimientos puros en este mundo tan convulso (…)”, esa fue la carta de presentación en redes sociales de Samuel Delgado y Javier San Pedro, integrantes del dúo, fundado a finales de 2020.

Su propuesta tiene como base el rap, pero explora más géneros como el Son Jarocho, la música tradicional cubana, el Afrobeat y el Soul.

“Para nosotros HWM es el mejor festival que se realiza en Cuba para el tipo de sonoridades que hacemos. Que nuestra música fuera escuchada por el jurado de primer nivel que tiene, era una de nuestras mayores aspiraciones”, expresó San Pedro.

Isla Escarlata trabaja en dos temas: uno con la colaboración de Jorge Luis (Yoyi) Lagarza, alianza surgida gracias al HWM; y otro con el rapero cubano Elephanto. Más adelante presentarán su segundo Extended Play y harán un video live para el que preparan condiciones.

EL REGRESO A LOS ESCENARIOS

HWM trasciende los predios de propuestas noveles. Eme Alfonso reafirma lo que varias ediciones y miles de participantes han demostrado: “Esta fiesta de intercambio cultural ha sido referente para otros eventos de esa magnitud en Cuba y América Latina”.

“Cuando la propuesta llega a las personas –indicó–, se abren puertas en un sentido positivo para que otros artistas también puedan desarrollar con éxito este tipo de iniciativas”.

En tiempos de pandemia, el equipo de comunicación de HWM se consolida y gana destreza para seguir la dinámica que impone el trabajo en el escenario virtual.

“Creo que a nivel mundial la experiencia de la música en vivo toma un valor importante en la vida de las personas. Ahora no significa lo mismo la idea de ir a un concierto post-COVID-19, que antes de la enfermedad. Para muchos ir ahora a una actividad de este tipo es un deseo casi inalcanzable.

“Cuando esos eventos se puedan retomar, los gestores de HWM trabajaremos con la ilusión maravillosa que tiene la gente de volver a disfrutar de un espectáculo a la altura de sus exigencias”.