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Camila Daniela Felibertt, Ernesto Cisneros y Adrián Berazaín comparten sus experiencias profesionales con los seguidores de Guía MSK

La música es esa mezcla de melodías que pone ritmo a la existencia humana. Es el complemento esencial de la vida que calma dolores, llena vacíos, perpetúa recuerdos, despierta pasiones, amilana soledades.

Muchas veces se descubre solapada en el trasfondo del andar cotidiano, pero en ocasiones, se combina con otras manifestaciones del arte para ponderar su majestuosidad.

Esa, precisamente, es la función de las bandas sonoras en las facturas audiovisuales, donde su presencia se torna vital para la obra.

Difícilmente se recuerde el parlamento en una escena de telenovela, cortometraje o película, pero es común descubrirse tarareando melodías que acompañaban a un personaje, a una situación determinada.

Tras bambalinas están los compositores que asumen el titánico reto de crear sonoridades, ya sea por encargo o por inspiración, que conecten realidades entre el producto audiovisual y sus consumidores.

En Cuba, por estos días, destacan tres exponentes de ese arte: Camila Daniela Felibertt, Ernesto Cisneros y Adrián Berazaín, quienes compartieron sus experiencias profesionales con los seguidores de Guía MSK.

Para Cisneros, pianista, arreglista y productor musical de la agrupación Buena Fe, es una suerte obrar para los medios audiovisuales. Hizo trabajos musicales para teatro desde el año 1988, y en diferentes etapas ha estado vinculado a la radio, la televisión, el cine y el ballet.

Según su percepción, estar atado a Buena Fe le permite tener el pulso de la sociedad cubana en toda la extensión del archipiélago.

“Ver de primera mano al público en cada lugar que tocamos, descubrir sus necesidades y sentir sus reacciones confiere un valor agregado a la hora de enfrentar la creación, pues da una idea de qué sucede en la actualidad, qué se debe rescatar y qué potenciar.

“Todos esos elementos deben ser consensuados entre los creadores involucrados y según los objetivos de la obra. Cada medio tiene sus características y cada trabajo su estética, delimitada por los pedidos del director y lo que se logre de comunicación entre este y el compositor”.

Certifica Cisneros que, a la hora de crear, la televisión permite mayor libertad, sobre todo los seriales y las telenovelas.

“La música para seriales televisivos tiene sus características: hay temas para personajes, una música que generalmente los define; y temas para situaciones que llevan al espectador a estar preparado para ellas. En una telenovela hay que hacer mucha música y es algo que los musicalizadores agradecen”.

Aunque espera con ansias la oportunidad de componer para otros espacios audiovisuales, la joven Camila Daniela, con una formación musical, trabajó junto a Ernesto Cisneros para dos espacios televisivos: un cortometraje y la telenovela El rostro de los días, y quedó fascinada con ambas experiencias.

“Hicimos la música incidental para un corto, lo cual me pareció maravilloso porque solo nos dieron el material con los sonidos propios que llevaba la interpretación de los textos. A partir de ahí, nosotros tuvimos que hacer la música que va marcando cada momento de la obra.

“Para la telenovela tuve que sentirme parte de situaciones que no he vivido y otras las transformé para que se parecieran a la trama de las escenas. Gracias a la extensión de ese género audiovisual tuve la satisfacción de incluir varias de mis canciones”.

No todo son luces en esa profesión. Así lo deja claro el cantautor Adrián Berazaín, de formación musical autodidacta.

Coincide con Cisneros y Camila Daniela en el hecho de que crear “por encargo” también tiene sus sombras.

“Como en cualquier otro oficio, te encargan una canción u otras veces te piden una que ya tenías hecha, pero puede suceder que, al final del trabajo, no la escojan o la usen para otro medio que no era el que inicialmente se había pensado”, remarca Berazaín.

Camila Daniela comenta que, aun cuando pudiera ser un escollo trabajar según indicaciones de otra persona, ella prefiere verlo como una oportunidad. Además, considera importante crear bajo presión, porque obliga al artista a desdoblarse y tomar caminos que no se exploran cotidianamente.

Cisneros, por su parte, agrega que en cada proyecto se aprende algo y salir de la zona de confort es de los retos que impone la profesión, lo que contribuye al crecimiento tanto en el plano personal como profesional. Remarca que, en cualquier caso, hacer música para cine y televisión deja un saldo muy positivo.

Acerca de las implicaciones de la creación musical, Berazaín resalta también como un beneficio el reconocimiento popular y la satisfacción que experimenta el artista ante la empatía del público.

“Creo que es ahí cuando uno logra el objetivo de este tipo de trabajo, y es que los espectadores se sientan identificados con su música y surja esa retroalimentación entre el material audiovisual y el propio tema”.

Producir sonoridades para cine es uno de los horizontes de muchos profesionales del medio. Cisneros lo considera un logro personal, tal vez por participar junto a otros creadores que no son solo los músicos.

“Un saldo que pocas veces se menciona es la amistad que se logra entre las personas que trabajan en estos proyectos. Generalmente son profesionales muy comprometidos con sus especialidades y compartir un mismo fin artístico hermana a los involucrados. De mis trabajos en películas y otros audiovisuales conservo y crece un grupo de personas maravillosas que, de otra manera, no hubiera conocido”.

Para deleite de sus seguidores, estos tres artistas cubanos de agenda ocupada laboran en nuevos proyectos y no concluyen el intercambio sin adelantar algunos detalles.

Camila Daniela está inmersa en la realización de su primer disco junto al productor musical Adolfo Martínez (Fito): “Tengo pensado hacerlo con un formato intimista. Va a ser a piano, drum, bajo y voz. Voy a tener como invitados al Dúo Iris, y a otros pianistas como Rolando Luna y Roberto Fonseca”.

También da sus primeros pasos en el mundo de la locución, como conductora en el programa Cuerda Viva, una experiencia que le fascina.

Adrián Berazaín, además de presentar su disco basado en un concierto realizado el año anterior en el Teatro Karl Marx, prepara un nuevo álbum de estudio, y otro de música infantil junto a Annie Garcés y Christopher Simpson.

Ernesto Cisneros recién concluyó la música para un documental sobre la Operación Milagro en Venezuela, y ya hace la de una nueva telenovela cubana, Asuntos pendientes, que dirige Felo Ruiz. También trabaja en la campaña por el aniversario 20 de la empresa Musicuba, y compone para un documental del director Rigoberto Senarega, entre otros proyectos.

Por estos días descubre una nueva pasión en la dirección de audiovisuales y, luego de terminar unas cápsulas promocionales de lucha contra la COVID-19, pretende hacer una serie de minidocumentales sobre las vacunas cubanas.

Con Buena Fe vendrá un disco nuevo, hecho que llena a todos en el equipo de ganas de trabajar, especialmente después de este tiempo de pandemia en que han estado separados.