Nuestras Noticias
Qva Libre

Carlos Díaz conversa sobre el nuevo disco en preparación, que mezcla ritmos y regresa a los orígenes de la banda

“Aquí la talla es resistencia y reciclaje”, le dijeron a Carlos Díaz cuando llegó con sus “guitarronas lindas y su canción romántica” a Qva Libre. El hoy director de una de las agrupaciones más originales y alternativas en Cuba nunca había estudiado música. La primera vez que tocó una guitarra tenía 16 años y quería ser como Slash, el de los Guns N’ Roses. El sueño le hizo comprarse una eléctrica, con la que consiguió dar clases y ser recomendado a Frank Montejo, para unirse definitivamente a la banda fundada por este y que ahora es su desvelo.

“El muchacho de los buenos aparatos”, como le decían, llegó a la entonces agrupación de rock con cierto romanticismo y con la intención de hacerla madurar. También con un Déjame besarte que terminó siendo uno de los temas más escuchados del grupo, que se ha caracterizado por los cambios, los sombreros de papel maché y un sonido que no se olvida fácilmente.

A Qva Libre, que siempre ha optado por mezclar géneros como el rock, funk, hip hop y reguetón, nunca le ha temblado el pulso para innovar. Muchos les reclamaron cuando incursionaron en los géneros urbanos, como en un principio los rockeros les reclamaban ser una especie de “Van Van con distorsión”. Locura, podrían decir algunos. Libertad, afirman ellos. Si algo no ha existido nunca en la banda es miedo. Qva Libre estrena entre junio y julio próximos su nuevo álbum y lo hace retomando la sonoridad que los hizo triunfar. No en vano Psicodélicamente recuerda al nombre de su disco lanzado en 2013, La psicodélica estelar, y que los llevó a la popularidad.

“Ya desde el disco anterior, Funkimba, habíamos dejado claro que retomábamos la sonoridad con la que el público nos conoció, porque queríamos satisfacer ese sentimiento de nostalgia dentro de la propia banda y de los seguidores de nuestro trabajo”, contó Díaz a Guía MSK sobre un disco en el cual “no hacemos más que seguir ese camino, sin dejar a un lado que son otros tiempos, por lo tanto, el álbum también tiene que sonar actual”.

Funkimba se estrenó el pasado mayo, y “si Dios lo permite y las cosas están más normales”, el próximo fonograma deberá salir un año después, apunta.

Del nuevo álbum ya han sido estrenados dos temas. Uno de ellos es una versión de Foto de familia, que convierte la tristeza de una canción desgarradora de Carlos Varela en una melancolía funk, género que retoma este disco junto al rock, el changüí y también la guitarra.

–¿Carlos retoma la guitarra de sus 16 años?

Ríe. “Eso es algo que se viene desarrollando desde los inicios de la pandemia de COVID-19. Yo siempre fui el guitarrista de la banda hasta que me dio por formar parte de la delantera. Siempre he creado con la guitarra en la mano, pero lo había dejado un poco de lado, y todo este tiempo me ha servido para ponerme en forma con el instrumento e indiscutiblemente esto le da un sello diferente a la música. Por eso el álbum viene más ‘guitarrero’, como en los inicios de la banda”.

Psicodélicamente, nacido y criado enteramente en los días de aislamiento, “donde –dice Carlos– uno tiene suficiente tiempo para la creatividad”, enfrentó los retos de estudios cerrados. “Ha sido difícil poder llevar a cabo esta tarea. En los arreglos hay muchos elementos de sonidos digitales que hacen que la producción también suene mucho más actual y con un color diferente”, añadió.

Carlos, que en algún momento se quedó prácticamente solo debido a la salida de varios miembros de la banda, dirige actualmente una agrupación “bastante renovada. Prácticamente el 70 por ciento son nuevos integrantes, lo que le da un aire fresco”.

Con ellos, Qva Libre ha lanzado el segundo sencillo del álbum: Mi gatica, y su video dirigido por José Rojas. También estrenará algún que otro tema de crónica social, como es el caso de Música chatarra, por ahora un título opcional. El resto de las canciones que depara Psicodélicamente
–explica– “hablan de cosas cotidianas del cubano, siempre con la picardía y el buen humor que nos caracteriza”.

Según el director, diseñar un disco entre todos es un trabajo que nace de una lluvia de ideas, donde “yo presento la idea principal de por dónde quiero que se mueva el tema y de ese punto de partida arrancamos y empezamos a componer. Es todo un evento porque nos pasamos una tarde juntos y es bueno para los ánimos de la banda”, que vive de la libertad, las energías del público y que ha vuelto a sus orígenes. Ahora, solo le falta seguir conquistando los escenarios: “Locos estamos ya por volver y darle psicodélicamente a la gente”.